miércoles, 8 de junio de 2005

24 horas de guardia

Hoy ha acabado mi primera guardia de violencia doméstica. Ha sido distinta a lo que yo creía, me esperaba más dolor y situaciones más violentas, pero no deja de ser una guardia de violencia doméstica.

A las 9 de la mañana ya estaba yo en el Palacio de Justicia, en la oficina del Colegio de Abogados, para coger el busca. Como somos dos abogados los que vamos, esperé a que viniera el otro letrado para repartirnos los asuntos. El reparto fue: impares para mí (1ª llamada, la 3ª, etc) y los pares para él. A las 9:39 llamó el servicio de emergencia 112 con el primer asunto y me lo adjudiqué yo.

Llamé a la señora, que había interpuesto denuncia en comisaría contra su ex-compañero sentimental y el hijo de éste por amenazas de muerte el viernes y, los letrados de guardia aquel dia le dijeron que eso no entraba dentro de la protección sobre violencia doméstica. Nos vimos en mi despacho, trajo la denuncia interpuesta, la orden de protección solicitada y una ampliación de la denuncia presentada.

Con los datos que me dió, me acerqué al Juzgado de Guardia y pregunté por las actuaciones, como aún no habían llegado, me fuí a Comisaría y en el Servicio de Atención a la Familia pregunté por las actuaciones y me las dejaron ver, aún no habían declarado los denunciados, lo harían por la tarde.

Cuando iba a casa a comer, me llamó Ester, mi madrina de jura y me dijo que aún estaba en el trabajo, que no se iba a casa y que si me apetecía comer con ella. Di media vuelta y comimos juntas en un restaurante muy chic llamado "Azor", como el edificio en el que trabaja, en la zona de Dimóvil en Murcia. Una delicia poder quedarse a comer allí, es un poco caro, pero la comida es buenísima y el servicio y la ambientación también son muy buenos.

Por la tarde, estuve preparando el juicio del día siguiente de esta cliente, el estudio de los tipos penales, si sería falta o delito (yo pienso que es delito la amenaza de muerte, pero luego ya se verá), las preguntas del interrogatorio, las medidas a pedir, la orden de protección, etc.

Mientras, me llamó otra vez el 112, para atender una consulta telefónica, de una chica que recibía insultos de índole sexual de su ex-pareja, a la que le dije que no era encuadrable de violencia doméstica (ni amenazas, ni agresión psicológica ni física), por lo que le aconsejé que denunciara ante la Guardia Civil y que se buscase un abogado de oficio.

Más tarde, recibí otra llamada, para asesorar a una chica que había denunciado a su marido. Fue algo muy extraño, la chica iba de un lado a otro contándome lo que había pasado y, en medio de todo lo que me dijo, me recalcó que ella no estaba loca, que sólo tenía un trastorno bipolar y lo mismo estaba triste que alegre y que había estado dos meses en una institución mental en Talavera de la Reina. Acto seguido, me dijo que se iba y que teníamos que colgar, que me llamaría en una hora. Viendo que no me llamaba, llamé yo y me cogió el teléfono una señora que se lo había encontrado en la calle tirado. Le dije que ese teléfono pertenecía a una mujer maltratada y que lo llevase a la guardia civil.

Casi a las 9 de la noche me llamaron de nuevo, con una agresión en San Javier, con parte de lesiones. Sólo pude atenderles por teléfono, porque al día siguiente no podía asistir al juicio, ya que tenía señalado otro en Murcia.

Pues a eso de las 12 de la noche, me llamó la chica bipolar y me dijo que se lo había pensado bien y que iba a seguir adelante con la denuncia, que no pensaba retirarla. (Eso era lo que yo intentaba hacerle entender). Entonces me dijo que su marido acababa de llegar y que tenía que colgar. Le dije que llamara por la mañana al 112 y que se pusiera en contacto con la trabajadora social, que ella la ayudaría con más calma.

Me acuesto con el busca y el móvil en su máximo volumen, por si hay alguna incidencia más.

Me levanto esta mañana y me acerco al Colegio de Abogados a dejar el busca, me paso por el Juzgado de Guardia a ver a qué hora está señalado el juicio y me dicen que a las 10:50. Pues allí he estado yo desde esa hora, hasta las 14:30, hora en la que se salido del dichoso juzgado.

Resulta que no bajaba el fiscal a calificar los distintos asuntos y nos hemos retrasado muchíiiiiiiisimo. Luego el que no venía era el intérprete de árabe o el abogado de oficio (que ha estado toda la mañana pa'rriba y pa'bajo).

Mientras tanto, me ha dado tiempo a ver que el fiscal ha pedido que se les condenase por falta de amenazas y por un delito contra la administración de justicia al padre, por no querer colaborar con la policía y por amenazarles a ellos. Si es que el que nace tonto, muere gilipollas, a quién se le ocurre amenazar a la policía.

Total, viendo que lo que pedía el fiscal era pena de prisión para uno de ellos, el abogado de oficio les ha insistido para que se conforme con las penas pedidas y así ha sido. Hemos salido del juzgado con una orden de alejamiento a favor de mi representada y sus hijos de 100 metros, durante 4 meses, tanto de la ex-pareja como del hijo.

Sólo espero que se cumpla.