miércoles, 9 de septiembre de 2009

Resumen de vacaciones (2ª parte)

En esto de que después de la fiesta sorpresa-cumpleañera-ibicenca me fui a pasar el finde con mi chico a su casa, ya que estaba de guardia y no podía salir de su pueblo (tiene un trabajo extraño y unas guardias más extrañas aún). Apenas pudimos alternar ni hacer nada, ya que se tiró casi todo el tiempo enganchado al teléfono y gritando y despotricando contra Micaela (que lo llamaba cada tres por dos y con la que empecé a mosquearme un rato). Pero tuvimos nuestros minutos para planear las vacaciones juntos y así hicimos: en la primera semana together pintaríamos su casa y en la segunda nos iríamos a Teruel.

Pero como todo eso pasaría en la segunda quincena de Agosto, yo decidí marcharme a la casa de la playa de mis padres a pasar unos días de relax total. Y así fue o así se intentó.

Mis actividades básicamente se centraron en torno a dormir, comer, bañarme en la playa, leer, jugar a las cartas, salir a andar a diario a ritmo rápido... y así sucesivamente. Ni una salida nocturna más allá de las 10, ni alternar con nadie ajeno a la familia, nada de nada. Me puse un poco morenita, me bañé mucho en la playa, leí varios libros y disfruté de familia.

CdA vino los dos fines de semana siguientes a verme.

En el primero cogimos el coche y nos fuimos a a ver Castillitos, una batería militar que hay en Cabo Tiñoso y que le sorprendió mucho, también nos llevamos los bocatas y nos bañamos y merendamos en la Playa del Mojón, con un agua cristalina y una paz increíble. Por la noche salimos a tomar un helado con la familia y luego, de vuelta a casa. Al día siguiente, más playa y, por la tarde, la cafetería de El Faro y sus increíbles vistas.

El segundo fin de semana fue también diferente, porque llegó algo tarde y decidimos probar suerte en un pequeño restaurante francés del puerto: cenamos crêpes deliciosos a la luz de una vela y con el sonido del mar de fondo. Al día siguiente, unos amigos suyos se acercaron a la playa y los llevamos a una cala maravillosa de aguas transaparentes, pero de difícil acceso, lo que hacía que estuviese casi vacía (hasta que llegaron un grupo de adolescentes aventureros a través de las rocas y salieron del agua a la playa y no al revés, que hubiera sido lo normal). Ese mismo día, por la tarde, pusimos rumbo a su casa y comenzamos la tercera parte de las vacaciones, pero os lo explicaré otro día...

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