martes, 5 de abril de 2005

Maneras de trabajar

La semana pasada estrenaron en una cadena de televisión una nueva serie sobre abogados españoles. Por curiosidad con el medio (mi medio) me puse a verla y, como no, a sacarle defectos (no lo puedo evitar).

Al principio, un boxeador se encuentra en un club de alterne con una chica muerta en la bañera. No recuerda nada. Se instruye el caso, interrogando al acusado (el boxeador) y a los posibles testigos. Dos días después se celebra juicio, con jurado incluido. Que nadie se piense que la instrucción de un caso por homicidio dura 3 días. No, ni mucho menos. Sólo quiero daros dos apuntes muy breves sobre Dº Penal:

1. La investigación de un caso la lleva un juzgado de instrucción y, la misma, puede durar meses o años (dependiendo de cómo sea el delito). Os aseguro que un delito de homicidio tarda bastante en instruirse (esto es, en investigarse). A su cargo, dicho juzgado tendrá la policía judicial, para que recopilen todas las pruebas, en coordinación con los comisarios. La policía judicial la pueden formar policías nacionales, pero también guardias civiles (sobre todo fuera de las ciudades grandes).

2. El enjuiciamiento de un caso lo lleva un juzgado de lo penal. La base de esta separación es el evitar la contaminación del juez que juzga si ha sido instructor. Esto es, si yo he sido parte integrante de la investigación, no soy lo suficientemente neutral como para enjuiciar a alguien.Un ejemplo claro de todo esto puede ser el juez Baltasar Garzón. Él es Juez de Instrucción, sobre todo lleva asuntos terroristas, lleva a cabo la dirección de la investigación, pero nunca juzga los casos de etarras que lleva, eso lo hace otro juez.

Otro aspecto de la serie que me dejó “prendada” fue un juicio laboral, en el que se discutía un accidente de trabajo. Un trabajador se marea en una obra y se cae, con la mala suerte de que no hay ni redes de protección para evitar caídas, ni cascos ni arneses para todos los trabajadores (exigidos por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales). Mira, para una cosa que va como la seda en nuestra justicia, van y me lo alargan 3 días. Ni hasta los juicios laborales más enrevesados duran tanto. Estamos ante la niña bonita de la Justicia, por preservar algo tan digno y tan importante como el trabajo, la mayoría de juzgados van rapidísimos en la instrucción y en la celebración de juicio (en Murcia, a lo sumo, todo se resuelve en unos 2 ó 3 meses). Por supuesto, la celebración in situ del juicio también es muy rápida. Ni en el hipotético caso de que hubiese sido un accidente grave como el que se reflejaba en la serie, se habría tardado más de unas 2 ó 3 horas (y estoy exagerando mucho). Por supuesto, si un testigo declara, el resto que aún no lo han hecho se esperan en la puerta, porque si entran dentro, su declaración se verá viciada.

La composición de los jueces que salen… es la risa, de verdad, deberían pasarse por unos juzgados, para ver cómo son los tribunales, porque así, como ellos los reflejan, no lo son. No todos los tribunales están formados por varios jueces, en realidad, en la mayoría sólo hay un juez, la persona que se sienta al lado es el secretario judicial (levanta acta del juicio y da validez a todos los asuntos tratados). Y no todos llevan puñetas (los encajes blancos en las mangas de la toga), sólo cuando se es magistrado (tienes que hacer concurso-oposición para serlo, en plan interno).

Y nadie se acerca al estrado en plan americano a hablar con el juez, allí nadie se levanta de la silla. Al menos lo de las togas se lo han empollado: se la ponen para los juicios… Y espero que no sean tan cutres como para poner un mazo de madera, en España, lo que se utiliza para llamar al orden son las campanas y, después de haber visto casi 100 juicios (entre mis prácticas y mis juicios) ni una sola vez he visto tocar la campana. Impone mucho que un juez te levante la voz para imponer orden o para decirte que no sigas preguntando.

Ahora, en el plano práctico, un ejemplo que me tocó sufrir en mis propias “can-nes”. El pasado mes de Enero viví una situación esperpéntica en el Juzgado Penal nº 2 de Murcia. Yo tenía un juicio de faltas por agresión sin lesión (o sea, nada de nada, difícilísimo de demostrar, menos que nada) señalado a las 9:40 y acabé entrando a la sala a las 11:40. ¿El motivo? Aún no me ha quedado muy claro. Yo no sé cómo se organizan el trabajo en dicho Juzgado, pero, incomprensiblemente se había señalado un delito de falsedad documental a primera hora, las 9:30. La falsedad documental en un juicio supone una práctica de la prueba que no se resuelve en 10 minutos. Entonces, ¿para qué porras señalan 10 minutos después más juicios?

En las dos horas que esperé me dio tiempo a desesperarme, a pasearme, a tomarme un té, a hablar con mis clientes e, incluso, llegué a un acuerdo con la parte contraria (y al final evitamos celebrar el juicio, que tiene cojones…). Había compañeros allí que estaban por juicios de tráfico, otros por lesiones... Allí nos fuimos concentrando gente y más gente y más gente...

Claro, en este juzgado son incapaces de poner el orden del día de los juicios en la puerta y, después, de tratarte con un poquito de respeto, el mismo que ellos te exigen cuando vas a preguntarles algo.

En fin, creo que es el peor juzgado de Murcia, con la organización más caótica que existe (lo de sus funcionarios es para escribir un libro), por no hablar de las maneras que se gasta, de vez en cuando, la jueza titular. Una joya, vamos. Lo peor es que tengo que escudarme en la cortesía, para poder seguir tratando con ellos, porque, aunque ahora mismo no tengo ningún asunto pendiente con ellos, seguro que lo tendré en el futuro. Sólo espero que se vaya la jueza que hay y que, en un futuro, venga algún otr@ con más ganas y empuje para poner orden en la lentitud de la Justicia española.