lunes, 14 de marzo de 2005

¿Es posible la amistad entre hombres y mujeres?

La semana pasada limpié y ordené a fondo mi habitación. Hacía meses que lo de daba un repaso así y tardé varias horas, porque fui quitando libro por libro (tengo entre 150 y 175 libros aproximadamente). Además, tardé tanto porque fueron saliendo “cosas” de entre los libros.

Una de mis manías estúpidas es esconder papeles entre libro y libro: una servilleta dedicada por mi amigo Jesús, de cuando estuvimos en una casa rural todo el grupo, el papelito de reserva de habitación del hotel, de cuando estuve en Londres, separadores de libros, flyers de propaganda, cartas...

Pues, precisamente, fueron las cartas sin guardar lo que me hizo abrir mis cajas de cartas y hacer un “repaso” a todos los amigos con los que, en algún momento, he mantenido correspondencia. Empecé por los más cercanos: José Luis, Pilar, Ros, Carol, Esther, Iñaki... Fui releyendo y ordenando cartas y postales de hace varios años y varios eventos: los viajes de José Luis en verano con sus padres, las cartas que Esther me escribía cuando estaba de bajón, todas las postales de cumpleaños y de navidad que me ha mandado Carol, las felicitaciones “caseras” de Ros... Fue bonito recordar viejos tiempos...

Pero, en la misma caja en la que estaban las postales de Ros y Pilar, aparecieron las de M. y G. Los dos últimos fueron amigos míos muy cercanos, en distintos períodos temporales. Actualmente están casados la una con el otro. Conocí a M. en la playa y luego coincidimos en la carrera durante 3 años. Fue en ese tiempo de estudios universitarios cuando nos hicimos íntimas. G. vino a nuestras vidas en 3º de carrera, provenía de Valladolid. Se integró rápidamente en nuestro grupo e hicimos buenas migas los dos. Pronto se prendó de la belleza de M. y, durante años, fue tras ella. Yo repetí 3º de carrera, junto con G. y durante algunos años nos hicimos inseparables. Mientras tanto, en ese tiempo (3 ó 4 años) nos lo contábamos todo, incluidas sus actuaciones tendentes a conseguir el amor de M. Hace unos 4 años, M. se decidió a darle una oportunidad y comenzaron a salir. Entonces yo perdí dos amigos, a los que no he vuelto a recuperar. La relación con ambos se cortó de manera tajante, por parte de ellos. Ya no salían con la gente del grupo de la carrera, ni se les veía en la playa con los demás, sólo existían el uno para la otra y la otra para el uno. Una pena, porque tuve con ambos una buena relación. El caso es que, como ya no me aportaban nada, decidí tirar sus cartas, postales y notas que nos pasábamos durante las clases aburridas. Ahora hay más sitio en la caja.

Luego, también aparecieron las de Paco. Él también es amigo de la playa y vecino cercano a María, amigo de Esther y Carol del instituto y con el que me carteé durante casi dos años semanalmente. Vivimos a unos 8 kilómetros, pero, a pesar de todo, a él le encantaba escribirme y contarme sus penas. Tenemos la misma edad, pero nos diferencian 2 años de estudios, los que pasó el de más en el instituto. El caso es que, cuando yo estaba en 3º de carrera, él entró a la Universidad. Con el paso del tiempo, las cartas se fueron distanciando y dejé de recibirlas cuando él empezó a salir con una compañera de clase. Otro que desapareció de mi vida. También he tirado sus cartas, ya no me aportan nada.

Luego revisé cartas de gente con la que aún me relaciono. Leí los correos de Iñaki desde Rótterdam, de cuando estaba de Erasmus o los de Pepe, cuando, también de Erasmus, me escribía “Ciao Cara Mia” desde Bari. El caso es que me di cuenta de una cosa: he tenido relaciones de amistad muy profundas con varios chicos: Pepe, José Luis, Gonzalo, Paco, Iñaki... Pero sólo ha perdurado una, la de José Luis, el resto, cuando ha entrado el componente “novia de” en la ecuación, el resultado ha salido negativo. Con algunos ha sido tan negativo que he perdido todo contacto, con otros, la relación que queda es más superficial. Y con José Luis sólo ha perdurado por un pequeño detalle: es homosexual y, su primera pareja fue un familiar mio cercano. La segunda aún está “de prueba”, no sé cómo reaccionará V. (su nuevo novio) ante la relación que mantenemos, pero, no creo que vea “peligro” en mí.

Por lo tanto, mi conclusión a la pregunta que da título a este BA es que no, no es posible la amistad (como relación de amistad íntima) entre los hombres y las mujeres, siempre caerá hacia un lado u otro la balanza por el componente de los celos. En mi caso, no se han dado los celos, ni por mi parte, ni por los de mi pareja, entre otras cosas, porque el único “novio” que he tenido me duró tan poco (unos 5 meses) que apenas nos dio tiempo a sentir celos. Por cierto, también he tirado sus cartas.

Ahora hay más espacio físico y, poco a poco, lo habrá mental, porque, como no hay relación, sé que los iré olvidando, las relaciones son como las plantas, si no las cuidas, se mueren.