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viernes, 20 de enero de 2012

Viernes Literario (I)

Hace casi diez años comencé a mandar un poema semanal a un pequeño y selecto grupo de amigos. Lo llamamos "Adoro la poesía" y se creó una especie de lista de correo en la que yo me encargaba de mandar un poema que me resultaba especial por algún motivo. 

Ayer encontré un libro que creía perdido, "Afinidades afectivas" (Antología de poesía nórdica), regalo del Sr. Skyzos y de otros amigos (es el chiquitito, no el grande) y salió de entre sus páginas el listado de poemas que mandé en su día. 

Me siento con ganas de retomar el blog, quizá no con el tiempo que quisiera, pero desde hoy me propongo, al menos, poner en este muro un poema semanal. Se aceptarán propuestas enviadas a mi correo palabrasquenodicennada@gmail.com. 

Hoy comenzamos con Hans Börli, autor noruego (1918-1989), que publicó tanto poesía como prosa. Espero que os guste. 

ACERO
(1947)

Este arado
is made in Germany. 
Ahí esta cubierto de rocío
fresco y agradable de tocar
como la mejilla de una mujer dormida.

Si el destino lo hubiese querido
el acero de este arado 
hubiese ido a parar
a las fábricas de Krupp en Essen.
Entonces tal vez
-fundido como mortero-
hubiese arado en carne caliente. 

Ahora reposa la tierra
arada en la tarde primaveral.
Y gorjea el aguzanieves
picoteando gusanos entre los surcos.

Y el arado está ahí
embarrado y cándido.
Sabe lo que ha susurrado la tierra
al acariciar la reja.
Pero no sabe nada 
sobre Cherbourg,
Velikije Luki 
ni El-Alamein. 

miércoles, 4 de mayo de 2011

La mujer del cuadro

Planeta Murciano ha propuesto un ejercicio en su blog: a partir de un cuadro, hacer un relato.

Aquí os dejo el cuadro y mi relato.

La modelo, Obdulio Miralles
La modelo, de Obdulio Miralles,
Casino de Murcia

Carmen nunca había sido una muchacha guapa, ni agraciada, ni tenía un buen cuerpo, pero la necesidad llegó a ser tan grande que no tuvo más remedio que buscar refugio en la casa de mancebía de la Sra. Gertrudis, cerca de la Puerta de Orihuela y, tragándose su orgullo, vender su cuerpo para poder alimentarse.

Desvinculada ya de su familia, no sentía ni amor ni aprecio por aquéllos que le habían dado la vida: su padre, huertano borracho, pegaba a su madre cuando las cosas no estaban a su gusto y a la menor de cambio: bien porque el cocido estaba frío, bien porque no había más que acelgas para comer, bien porque no quedaba sebo para alumbrarse. Su madre, mujer sin afecto producto de la vida y los palos, era un muro rígido donde se estrellaban los intentos de besos y abrazos de Carmen.

El día en que su padre fijó sus ojos vidriosos en los pechos de Carmen y, acto seguido, le metió la mano por la camisa, ésta decidió que nada ya la vinculaba a la pobre barraca en la que vivían en Alguazas y, al igual que hicieron sus hermanos antes, cogió la única muda de ropa limpia que tenía, las cuatro perras que guardaba en un bote, fruto de sisarle al viejo, y se marchó a la capital.

Sólo dos veces había estado allí con anterioridad y las dos veces, con el mismo propósito: ver salir a la Virgen de la Fuensanta camino de su santuario en el monte. Una de las ocasiones era apenas una niña y la empujó hasta allí una madre aún creyente, con la esperanza de que, rezando a la Virgen, su padre dejara de maltratarla. La segunda vez, ya de moza, se fue con las chicas de la parroquia, para pedir en rogativa que lloviera. Y, entonces, se encontró de nuevo camino a Murcia, andando siguiendo la vera del río, con la esperanza de que las cosas se vieran de otro modo cuando llegara a la catedral.

Sin embargo, apenas habían pasado quince días desde su llegada cuando se dio cuenta de que las cosas no eran cómo ella imaginaba. No supo (o no pudo) dirigirse a los lugares correctos para pedir trabajo, su apariencia sólo demostraba que era una más en la ciudad, pobre chica de pueblo, harta de labrar la tierra y cuidar de las cabras, las manos llenas de callos, poco delicadas para servir en las casas de los señoritos. Apenas sabía coser, mucho menos bordar y ni siquiera tenía belleza con la que encandilar a los posibles patrones y lograr pasar por ello del dintel de las puertas. Por eso había acabado anca la Sra. Gertrudis, después de sus pasos la encaminaran por muchas parroquias y algunos conventos de la capital, después de haber dormido en los soportales de la catedral y de haber mendigado comida a los mercaderes de Sto. Domingo.

Y ahora, pasados ya varios meses desde que entró en el lupanar, la veía ante mi, arropada con la sábana de la cama donde había gozado de ella y azuzando la estufa con la que intentaba darme un poco de calor, a mi, soldado raso de su majestad de la que se creía enamorado, pues le había dado, sin que lo supiera la Sra. Gertudis, dos reales para que se comprara un vestido nuevo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Homenaje a Miguel Hernández

Siguiendo una idea de Lespoinçonneurdeslilas, homenajeo a Miguel Hernández, grandísimo poeta, con uno de los mejores poemas que se han escrito jamás en la Literatura española: Las nanas de la cebolla (se acompaña cantada por Joan Manuel Serrat).



NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

Miguel Hernández, 1939

viernes, 30 de enero de 2009

El poema de la semana (Lourdes Ventura)

En el 2003 comencé a mandar a mis amigos más cercanos un poema a la semana por correo. Esa actividad se realizó a través de un grupo de correo en Yahoo, se alargó durante un año y me dio muchas satisfacciones. Algunas de aquellas poesías se trasladaron al antiguo blog, fue una costumbre que también perdí por la falta de práctica.

Las circunstancias de mi vida en estos momentos me hacen que me vuelva de nuevo hacia la poesía (sólo la miro y la leo cuando estoy muy, muy triste o, como ahora, floto en un estado de inconsciencia feliz). Esta mañana, tras un pequeño suceso, me he acordado de un párrafo de un libro que leí hace tiempo, que, sin ser poesía desde el punto de vista estricto, con su métrica, su rima y su ritmo, es pura prosa poética. Espero que os guste.

"Hay venas por las que palpitan expresiones como te quiero, I love you, Je t'aime, y esos murmullos de caña de azúcar corren por todo el cuerpo, deseando encontrar un modo de salir y cuando por fin se acercan a la boca brotan a la vez que los violines de una orquesta cíngara, y algunos hombres y algunas mujeres dicen: qué delicia este bolero, este reloj no marques las horas, qué delicia te recuerdo cómo eras en el último otoño, Neruda, qué delicia, qué encantador love me tender, los Beatles, Violeta de La Traviata, con esas ojeras desesperadas, Alejandro Sanz, corazón partío, todas las canciones de amor de la historia, todas las antologías de las mejores poesías sentimentales en todas ls lenguas, llámame amor, y me bautizaré de nuevo, amor; mi estación, lo dijo Sylvia Plath en un libro que le he quitado a mi madre. Hay venas por las que corre a ratos esa dicha de las palabras apasionadas, y hay otras venas en las tinieblas, mudas, con la sangre silenciosa, con el miedo en la punta de la lengua, mejor no decir I love you, te quiero, Je t'aime, qué pesadez, los boleros, qué espanto de corazón partío, mejor no decir nada, piensan algunos hombres, ¿para qué hay que decir nada?, ya se sabe, ¿no?, esas cosas se saben, es muy fastidioso que las mujeres te pregunten cien veces si las amas. ¿Me quieres?, preguntan, y a los cinco minutos vuelven a preguntar: ¿me quieres?; hace un mes que no me lo has dicho, hace dos siglos, quince minutos, hace una milésima de segundo que no me dices que me amas. Hay venas de caña de azúcar en las que flotan palabras de fiebre y venas que no tienen sabor ni temperatura y prefieren el silencio".

Lourdes Ventura, de "El poeta sin párpados".

viernes, 16 de enero de 2009

La hija de Cenicienta

Imagina esto. Un muchacho y una muchacha; él rico, ella pobre. Casi siempre es la muchacha la que no tiene dinero y así ocurre en la historia que estoy contando. No hizo falta que hubiera un baile. Un paseo por el bosque bastó para que ellos dos se cruzaran en sus respectivos caminos. Hubo una vez un hada madrina, pero el resto de ocasiones no apareció. Esta historia trata de una de esas ocasiones. La calabaza de nuestra muchacha es sólo una calabaza, y la muchacha se arrastra hasta su casa después de medianoche con sangre en las enaguas, violada. Al día siguiente no habrá un lacayo en la puerta con zapatillas de piel de topo. Ella lo sabe. No es tonta. Pero está embarazada.

[...]

A medio camino de un sendero de un jardín en el que no ha estado antes, hambrienta y muerta de frío, la niña de repente se da cuenta de que está sola. Detrás de ella está la puerta del jardín que lleva al bosque. Está entornada. ¿Sigue su madre ahí, detrás de la puerta? Delante de ella hay un cobertizo que, para su mente infantil, tiene el aspecto de una casita. Un lugar donde podría refugiarse. Quién sabe, puede que dentro hasta haya algo de comer.
¿La puerta del jardín o la casita?
¿Puerta o casa?
La niña duda.
Duda...


Vida Winter
(El cuento número trece,
Diane Setterfield)

martes, 6 de enero de 2009

Visto por ahí

La web de Sexismo Publicitario a veces también nos sorprende con descubrimientos como el de este vídeo, que viene a dejarnos un mensaje claro: si no leemos, la fantasía de los cuentos se muere.


viernes, 31 de octubre de 2008

La biblioteca (cuento de miedo)

Aquellas vacaciones, que se suponía que iban a ser un reencuentro con el amor, estaban siendo un auténtico desastre. La convivencia era insoportable y no hacían otra cosa que discutir y discutir, por cualquier tontería, por cualquier chorrada. Él quería disfrutar de la noche barcelonesa, ella quería disfrutar de los paseos por el interior, visitando ruinas de monasterios e iglesias antiguas, tomando notas del románico catalán para su tesis doctoral.

Después de mucho insistir, él accedió a pasar el día en Vic, donde ella quería visitar la Catedral de San Pere, que, aunque refundía varios estilos arquitectónicos poseía una interesante parte medieval muy bien conservada. Llegaron pronto a la localidad, pero se encontraron con que la Catedral estaría cerrada por obras hasta finales de Agosto. Entraron en un bar a almorzar longaniza y fuet de Vic, los embutidos tradicionales de la zona, y entablaron conversación con el dueño.

- Habíamos venido a ver la catedral, pero está cerrada- dijo ella.
- Sí, una estupidez haberse levantado tan temprano para nada- dijo él.
- Pues hay más cosas en el pueblo para ver- dijo el dueño del bar. Tenemos un centro de la ciudad con muchas casas medievales, otras iglesias importantes y un par de farolas hechas por Gaudí.
- Ya, pero es que estoy tomando notas para mi tesis sobre el románico catalán- dijo ella.
- Pues para eso lo mejor es que visiten Sant Feliú de Savassona y el Monasterio de Sant Pere de Casserres- dijo el dueño del bar.
- ¿Monasterio de Sant Pere de Casserres? ¿Pero se puede visitar ya?- dijo ella.
- ¿Eres tan tonta que ni siquiera sabes si se puede visitar o no?-dijo él.
- Terminaron las obras el mes pasado y se inauguró el último día de Julio- dijo el dueño del bar. Si quieren, les digo cómo llegara, aunque está lejos y no hay nada cerca, lo mejor es que les prepare un par de bocadillos de fuet y queso y una botella de vino del Priorato.

Excitada por la idea de ver uno de los pocos monasterios de la orden benedictina en Cataluña, no paraba de imaginar lo que podría hacer con las fotos y notas que tomara aquel día.

Cuando llegaron, no podía creerlo. Las autoridades habían hecho un gran trabajo de restauración, algo que había convertido el monasterio derruido por el paso del tiempo en una belleza románica dispuesta a ser visitada. Recorrieron todos los rincones: la iglesia de tres naves, las cocinas, el refectorio, el hospicio de peregrinos, los dormitorios de los monjes… y al llegar a la biblioteca se sintió sobrecogida de la paz que reinaba en aquel lugar. Ya no había libros, ni atriles, ni delicadas páginas de pergamino que pudieran albergar historias fantásticas o religiosas. Pero había paz. Y un letrero que decía en castellano antiguo tal que así:
“Para aquel que roba o pide prestado un libro y a su dueño no lo devuelve, que se le mude en sierpe la mano y lo desgarre. Que quede paralizado y condenados todos sus miembros. Que desfallezca de dolor, suplicando a gritos misericordia y que nada alivie sus sufrimientos hasta que perezca. Que los gusanos de los libros le roan las entrañas como lo hace el remordimiento que nunca cesa. Y cuando, finalmente, descienda al castigo eterno, que las llamas del infierno lo consuman para siempre…”

Aquella inscripción le encantaba, tomó nota de ella y mientras él no paraba de quejarse de que estaba cansado y quería irse. Apoyado en una pared, no paraba de toquetearla, pasando sus manos bastas por los ladrillos, buscando Dios sabe qué. Mientras ella terminaba de copiar, se oyó un ruido extraño a sus espaldas y se giró.

- ¿Qué has hecho? ¿Qué has tocado?- le preguntó ella.
- Un ladrillo se ha movido- dijo él.
- Pues colócalo en su sitio, no toques nada- le dijo ella.
- Anda que no, se oye hueco, voy a ver qué hay detrás- dijo él.
- No lo toques, nos llamarán la atención- le insistió ella.
- Cállate y no me ralles- le contestó él.

De pronto, ella vio como él tenía el ladrillo en una mano y la otra estaba escarbando en el interior del muro.

- Aquí hay algo- le dijo él.
- Por favor, no toques nada, no hagas nada, sólo coloca el libro otra vez en su sitio- suplicó ella.
- Es una bolsa de cuero- dijo él mientras la sacaba. Vámonos fuera a verla.

Con el corazón en un puño, ella lo siguió por los pasillos del monasterio y salieron fuera, sentándose en un muro bajo que rodeaba el lugar. El abrió los duros cordones de cuero de la bolsa y sacó un libro diminuto. Al abrirlo, pequeños trozos de pergamino se disolvieron y se hicieron polvo en sus manos, pero pudieron apreciar la belleza desvaída de las palabras latinas del libro, sus letras capitales formadas con motivos vegetales y enlazadas con el texto.

- ¿De qué es? ¿Qué pone?- dijo él.
- No lo sé, no entiendo la letra, está demasiado apretada y diminuta- dijo ella.
- Pues vaya una investigadora medieval que estás hecha- le espetó él.
- Yo investigo sobre arquitectura, no sobre lengua- le contestó ella. Además, esto es latín, quizá derivado del latín que estudiamos en el instituto, no lo termino de entender. Pero de todas maneras, hay que devolverlo, recuerda la inscripción que había en la biblioteca.
- Déjate de chorradas, nos vamos. Este libro vale una fortuna y lo pienso vender al mejor postor- dijo él.
- No, por favor, devolvámoslo a su hueco en la pared. Esto no me gusta, no está bien, no podemos robar libros de una biblioteca- dijo ella.
- ¿Pero qué biblioteca? Ahí dentro no queda nada, sólo lo han reconstruido y pretende sacar dinero a los turistas como tú y como yo, eso lo anuncio yo por Internet y ya verás como algo sacamos- dijo él.

Así que se marcharon del lugar, ella con la conciencia carcomida por el remordimiento de saber que estaban robando un libro. La vuelta en coche se hizo en silencio, escuchando apenas las emisoras que programaban canciones en catalán de grupos que no conocían.

Llegaron al hotel y ella quería cenar y acostarse, él prefería salir a tomar algo a la zona del puerto. Tras discutir qué hacer, ella se metió en la cama y él guardó el libro en el frigorífico, en la creencia de que el frío lo conservaría mejor, y se dispuso a tomarse esas copas que el cuerpo le pedía.

Ella se durmió con un sueño inquieto y cuando él llegó 5 horas más tarde…

Las camareras del hotel sintieron un olor nauseabundo cuando a las 12 del mediodía volvían de hacer la ronda de limpieza. A pesar del cartel de no molestar, llamaron al encargado de día y esperaron. El olor era muy fuerte, el miedo de saber qué encontrarían era mayor, pero ya habían tenido problemas con otros clientes y no querían escándalos, se decidió llamar a la policía y cuando éstos entraron… encontraron los cuerpos de la pareja en extraña postura sobre la cama, las manos convertidas en serpientes de bocas dentadas, los rostros desgarrados y las entrañas roídas por gusanos.

La maldición de la biblioteca se había cumplido.

jueves, 30 de octubre de 2008


Venga, nenes, que se me acaba el plazo. Y que los premios los tengo frescos, frescos y bonicos, bonicos.

Hasta hoy a las 223:59:59 admitiré envíos de vuestros cuentos, tenemos ya unos cuantos, todos los participantes tendrán su premio, palabrita de Niño Jesús.

A partir de mañana se colgarán en el blog abierto para ello, por supuesto, esperamos que los participantes también colguéis vuestros cuentos en vuestros blogs, si los tenéis.

Ya veremos cómo sale la cosa.

martes, 7 de octubre de 2008

Concurso de cuentos cortos


Chiringui y yo os proponemos una historia interesante: escribir un cuento corto para el Día de Todos los Santos.. Los requisitos son los siguientes:

1. La temática del cuento tiene que ser de terror, de miedo, de muertos, de gore, etc. Vamos, todo lo relacionado con la noche del día de Todos los Santos. Da igual si la acción transcurre de día, pero si es de noche, dará más miedo.
2. La extensión es libre, aunque tened en cuenta que un cuento, es un cuento y por naturaleza es corto.
3. Se admitirán microrrelatos, cuentos y cómics, pero no ideas escritas en la servilleta de un bar.
4. Podrán participar todos aquellos que lo deseen, se ha abierto un blog para colgar los cuentos, así que mandárnoslo a elchiringui@gmail.com o a palabrasquenodicennada@gmail.com, para que lo subamos, además de que es lógico y lícito que aquellos que tienen blog, lo pongan en el suyo.
5. Debe ser enviado antes del día 30 de Octubre, que es la fecha límite para subirlos al blog.
6. El ganador será obsequiado con un premio que es brutal. Y deberá hacerse una foto con él, aunque podrá tapar su cara debidamente, si no quiere ser reconocido.
7. Los participantes deberán aceptar las bases de este concurso y si se portan bien, todos tendrán un detallito.

¡¡OS ESPERAMOS!!

viernes, 4 de febrero de 2005

Viernes literario

La aportación de esta semana viene en forma de prosa. La autora de este trozo de libro se llama Lourdes Ventura y es autora de las novelas "Fuera de Temporada" (1994), "Donde nadie nos encuentre" (1997), "Casa de Amantes" (2000) y "El poeta sin párpados" (2002). Ha publicado el ensayo "La Tiranía de la Belleza" (2000) y tiene una reconocida trayectoria como estudiosa de la literatura escrita por mujeres.

El trozo que os mando está sacado de “El poeta sin párpados”, obra en la que recrea una relación de amor deliciosa entre Bécquer y una joven de buena familia. La historia la cuenta una descendiente adolescente de la mujer, que descubre unos diarios con tapas de nácar y unos hechos que la llevan al Romanticismo del siglo XIX. El lenguaje en la novela es muy coloquial, con párrafos que suben y bajan de intensidad, como una conversación con una amiga. Espero que os guste tanto como a mí.

“Hay venas por las que palpitan expresiones como te quiero, I love you, Je t’aime, y esos murmullos de caña de azúcar corren por todo el cuerpo, deseando encontrar un modo de salir y cuando por fin se acercan a la boca brotan a la vez que los violines de una orquesta cíngara, y algunos hombres y algunas mujeres dicen: qué delicia este bolero, este reloj no marques las horas, qué delicia te recuerdo cómo eras en el último otoño, Neruda, qué delicia, qué encantador love me tender, los Beatles, Violeta de La Traviata, con esas ojeras desesperadas, Alejandro Sanz, corazón partío, todas las canciones de amor de la historia, todas las antologías de las mejores poesís sentimentales en todas las lenguas, llámame sólo amor, y me bautizaré de nuevo, amor; mi estación, lo dio Sylvia Plath en un libro que le he quitado a mi madre. Hay venas por las que corre a ratos esa dicha de las palabras apasionadas, y hay otras venas en tinieblas, mudas, con la sangre silenciosa, con el miedo en la punta de la lengua, mejor no decir I love you, te quiero, Je t’aime, qué pesadez, los boleros, qué espanto de corazón partío, mejor no decir nada, piensan algunos hombres, ¿para qué hay que decir nada?, ya se sabe, ¿no?, esas cosas se saben, es muy fastidioso que las mujeres te pregunten cien veces si las amas. ¿Me quieres?, preguntan, y a los cinco segundos vuelven a preguntar: ¿me quieres?; hace un mes que no me lo has dicho, hace dos siglos, quince minutos, hace una milésima de segundo que no me dices que me amas. Hay venas de caña de azúcar en las que flotan palabras de fiebre y venas que no tiene sabor ni temperatura y prefieren el silencio”

viernes, 28 de enero de 2005

Viernes literario

Emily Escudero es una personita de poco más de 3 kilos de pura belleza y encanto, según palabras de su orgulloso padre. Nació el domingo 23 de Enero de 2005, después de una curiosa historia: un hombre joven y guapo abandona su trabajo, su familia y su estabilidad para vivir la vida en la gran ciudad de Londres, trabaja, hace amig@s, se vuelve a España a empezar otra vida, no empieza, vienen a visitarlo y, finalmente, se vuelve a marchar, por un camino muy diferente, siguiendo a una inglesa maravillosa que conoció en un pub, con la que convive. Un día deciden casarse, me invitan a la boda y, 10 meses después de un viaje de españoles de mucha risa al condado de Oxford, nace Emily.

Ella tendrá la suerte de crecer en una Europa cada vez más cercana, con dos culturas que la sustentarán, con dos idiomas con los que aprenderá a decir papá y mamá y daddy and mummy (y, cuando crezca, algún que otro taco). Sé que su padre nunca olvidará de donde procede y le hará saber qué es lo que hay en su lejana tierra de sol. Por eso, el envío de esta semana está dedicado por entero a ella, para que empiecen a cantarle suaves nanas populares en español y viejas canciones infantiles, para que sus oídos comiencen a distinguir los sonidos de otra lengua distinta de la inglesa.

Sólo espero que les guste…

Arrorro

Arrorro mi niña,
arrorro mi amor,
arrorro pedazo,
de mi corazón.

Esta niña linda
que nació de día
quiere que la lleven
a la dulcería.

Duérmete mi niña,
duérmete mi amor,
duérmete pedazo
de mi corazón.

Esta niña linda,
que nació de noche,
quiere que la lleven
a pasear en coche.

Duérmete mi niña
duérmete mi amor
duérmete pedazo
de mi corazón.
(Popular)
_________________
Si mi niña se durmiera
la acostaría en la cuna
los piececitos al sol
la cabecita en la luna.
________________
Esta niña es más bonita
que los realitos de a ocho
más blanquita que la leche
y más tierna que un bizcocho.
________________
Mi niña duerme
Mi niña duerme
con los ojitos abiertos
como las liebres.
_________________
Aserrín, aserrán
las maderas de San Juan
piden queso, piden pan,
los de Roque alfandoque,
los de Rique alfeñique,
los de trique, triquitán.
Triqui, triqui, triqui, tran.
________________
Tengo una muñeca
vestida de azul,
con su camisita y su canesú.
La saqué a paseo,
se me constipó,
la tengo en la cama
con mucho dolor.
Esta mañanita
me ha dicho el doctor
que le dé jarabe
con un tenedor.
Dos y dos son cuatro
cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho
y ocho dieciséis
y ocho veinticuatro
y ocho treinta y dos.
¡Ánimas benditas ,
me arrodillo yo!

viernes, 21 de enero de 2005

Viernes literario

Comienzo esto con poesía, algo que me llena la vida y me encanta.

El autor elegido es Henry Parland (1902-1930), muerto en la juventud y licenciado en Derecho, que trabajó en Kovno (Lituania) como funcionario consular, donde murió (como si esto os importara mucho, me diréis). Colaboró en la revista Quosego (muy importante en Finlandia) y en la prensa lituana con artículos de cine y literatura. Publicó un libro en vida, Idealrealisation. Hasta 1964 no se publicaron sus poemas completos en Hamlet sade det vackrare (Hamlet lo dijo más bellamente).

El poema escogido es muy apropiado para la época y otro de esos que me encantaría haber escrito.

Me he vuelto

a resfriar

y estoy en casa

estornudando poesía

por todo el escritorio.

Los bacilos revolotean por la habitación

junto con los microbios poéticos;

yo no puedo decir a ciencia cierta

cuáles son

unos

y cuáles son otros.