Este post está dedicado a Manifacero, (a.k.a. El Enemigo del Pueblo) porque el martes tenía el corazón partío... Quien no haya venido nunca al
Bando de la Huerta, no sabe lo que se pierde.
Se celebra siempre el martes siguiente al Domingo de Resurrección.
Como bien explica el
Sr. Skyzos en este post taaaaaaaaan fotogénico, es un día que se vive en la calle.
Cuando éramos adolescentes e inexpertos y sólo queríamos beber alcohol llegamos a inventar bebidas tan divertidas como el
Glorimotxo, que era una mezcla de todo lo habido y por haber y de un sospechoso color verde (¿sería por el Blue Tropic?).
Conforme nos hicimos más jóvenes y menos adolescentes, lo que queríamos era sentar el culo en un sitio tranquilo para comer y luego meternos en la marabunta de las tascas, a ver qué se pillaba. Porque hay un dicho que dice que si en el Bando no ligas, no ligarás nunca. Aunque es mentira, porque yo jamás he ligado en el Bando y fuera de él sí que he pillado cacho.
Y ahora que nos hacemos adultos y comodones (sobre todo esto último), no hay nada como
salir tempranico a ver a la Virgen de la Fuensanta (a.k.a. la
Morenica, la
Generala, la
Tirabuzones) a verla desfilar detrás de las Reinas de la Huerta (joven e infantil) y sus damas, con las Reinas de las fiestas de Elche (espectaculares trajes, más bonitos que los de las falleras), con las Belleas del Foc de Alicante y con las Falleras (las más aplaudidas, pero eso es por los pelos, porque, repito, las de Elche llevan el traje más bonito de toda la Comunitat Valenciana). También se cuelan en el desfile
personas con trajes antiguos (como mi prima
la Chula, que desfila todos los años con un traje de más de 150 años, y su novio, vestido de casi bandolero) y las que vienen de otros pueblos, como las jumillanas-vendimiadoras.
Luego se supone que se debe empezar con el
trasiego de cervecicas y tapicas, si son murcianicas, mejor que mejor: un
aguica de Espinardo (a.k.a. Cerveza Estrella de Levante), un
zarangollo (calabacín con cebolla y huevo), una
ensalaíca murciana (de tomate de bote con cebolla
tienna, huevos duros, atún, olivas de cuquillo y tápenas), unas
sobrasadas con queso fresco a la plancha, unas
longanizas, unas
salchichas, unas
morcillas (sin arroz, sólo de cebolla), unos
lomos con tomate, unas
pataticas asás con ajo, un
caldico con pelotas, unas
marineras o unos
matrimonios... Obviamente, lo bueno es ir de sitio en sitio tomándote la cerveza y la tapa (mucho ojo, porque aquí se cobran por separado cada cosa y sale algo caro).
Llegado el momento,
se intenta ir a comer a casa de alguien, este años se hizo un hermanamiento Murcia-Albacete y acabamos comiendo
gazpacho manchego, que vino bien por eso del caldico vegetal que lleva, aunque si terminas con los bollos preñaos que nos hace la Pastora y con el pastel de limón y merengue de
Fusiforme... pues acabas
afontinchá (palabra de MM), por mucha fresa y mucha piña que te hayas tomado de fruta.
Y pa' terminar el día los que nos estamos haciendo mayores, no hay mejor diversión que
una buena bolsa de pipas y sentarse a ver la vida pasar. Porque pasa cada cosa... cada vida... cada huertano y huertana... cada zagal con cada padre... cada maricarmen
"y yo más". Para terminar, os dejo
la canción principal de la zarzuela "La Parranda", donde se ensalza la belleza de las huertanicas, aunque es una
versión moderna y dicharachera, donde podréis apreciar varias cosas: los trajes que llevan los hombres y las mujeres, la plaza de la Catedral (o del Cardenal Belluga), la cerveza Estrella de Levante, el estadio de fútbol Nueva Condomina y a antiguos jugadores del Real Murcia. Y, por supuesto, las
esparteñas, el calzado típico de hombres y mujeres. Espero que os guste.
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